Historia del deporte paralímpico en España

Los pioneros

En España, los primeros pasos del deporte de personas con discapacidad se dieron bastantes años después que en el ámbito internacional. Estos albores del deporte paralímpico español se sitúan en 1958 en Barcelona, bajo la inspiración de la filosofía del doctor Guttmann. Allí, la Diputación Provincial inauguró ese año el complejo asistencial Hogares Mundet para acoger a niños y jóvenes sin hogar, entre los que había un buen número de residentes afectados por secuelas de poliomielitis.

Juan Palau
Juan Palau

El responsable del centro, Juan Palau, fomentó la actividad deportiva entre estos jóvenes con discapacidad. Casi simultáneamente, a principios de los años 60 el doctor Ramón Sales, en el Hospital Valle de Hebrón, aplicó la idea de rehabilitar a jóvenes parapléjicos mediante la práctica del baloncesto en silla de ruedas. Y de forma análoga, el doctor Miquel Sarrias introdujo el deporte en las actividades de la Asociación Nacional de Inválidos Civiles (ANIC), hoy Hospital Instituto Guttmann.

Otro de los pioneros del deporte paralímpico, esta vez en el ámbito de los ciegos, fue el profesor de Educación Física Diego Monreal, desde el Colegio Inmaculada Concepción de la ONCE en Madrid. En 1959 promueve la primera exhibición gimnástica de fin de curso, que después se realizaría anualmente, y en 1962 sus alumnos ciegos comienzan a participar en competiciones integradas con deportistas sin discapacidad.

En 1963 se celebró la primera competición nacional organizada. Se trata de la I Olimpiada de la Esperanza, en la Universidad de Tarragona, en la que se dieron cita deportistas con discapacidad procedentes de 11 ciudades españolas. El año siguiente Reus acogió la II Olimpiada y en 1966 se organizaron en Madrid los que se consideran como primeros campeonatos nacionales de deportes de personas con discapacidad, el llamado Trofeo de la Superación.

 

Creación de estructuras federativas

El surgimiento de las primeras competiciones y las distintas actividades en varios puntos del país dio lugar a la cristalización de la primera institución del deporte paralímpico en España: en 1968 el entonces delegado nacional de Deportes, Juan Antonio Samaranch, crea la Federación Española de Deportes para Minusválidos (FEDM), al frente de la cual se situó a Guillermo Cabezas.

Guillermo Cabezas, primer presidente de la FEDM
Guillermo Cabezas, primer presidente de la FEDM.

La FEDM aglutinó a los deportistas con varios tipos de discapacidad, pero a medida que las competiciones y los entrenamientos se fueron sofisticando y elevando de nivel, se comenzó a comprobar que hacía falta una especialización según el tipo de discapacidad. Es así como se inicia un proceso disgregador, que dará como resultado que dos colectivos muy concretos, los ciegos y las personas con parálisis cerebral, decidan crear sus propias federaciones, independientes de la FEDM.

En el primer caso, la fortaleza de la Organización Nacional de Ciegos (ONCE) y su despegue económico en los años 80 fructificó en la creación del Negociado de Deportes, desde el que, además de ofrecer importantes servicios de actividad física y deportiva a sus afiliados, se comenzaron a sentar las bases para la organización de las propias competiciones de deportistas con discapacidad visual.

Por lo que se refiere a los deportistas con parálisis cerebral, sucedió algo similar, ya que en 1989 nace la Confederación ASPACE (Confederación Española de Organizaciones de Atención a las Personas con Parálisis Cerebral y Afines) y enseguida crea una sección de deportes organizada que quiere desgajarse del núcleo de la FEDM.

El Equipo Paralímpico Español en Barcelona 1992.
El Equipo Paralímpico Español en Barcelona 1992.

Esta nueva realidad y las demandas de cada colectivo coincidieron en el tiempo con la promulgación de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte y con el desarrollo del Real Decreto de Federaciones Deportivas de 20 de diciembre de 1991, y ambos textos legales dibujaron una nueva estructura del deporte paralímpico en España: en 1993 se crean la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC) y la Federación Española de Deportes de Personas con Parálisis Cerebral (FEDPC). Y la FEDM pasa a convertirse en FEDMF (Federación Española de Deportes de Minusválidos Físicos, actualmente rebautizada como Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física (FEDDF)).

Junto a estas tres federaciones, existían en España otros dos colectivos de deportistas, con discapacidad intelectual y con discapacidad auditiva, que históricamente habían seguido caminos diferenciados, pero que, de acuerdo también con la nueva Ley del Deporte, se constituyeron en Federaciones Españolas, la de Deportes para Personas con Discapacidad Intelectual (FEDDI) y la de Deportes para Sordos (FEDS).

 

Nacimiento del Comité Paralímpico Español

Una vez creadas las cinco federaciones de deportes de personas con discapacidad al principio de los 90, pronto se dan cuenta de que, una vez salvaguardadas sus especificidades, la única forma de defender sus intereses como colectivo era desde la unidad de acción, lo que les condujo hacia la creación del Comité Paralímpico Español (CPE).

La idea no surgió sólo de una unión de federaciones, sino que también significaba la materialización de una estructura paralela y similar a la del deporte olímpico por un lado, y a la del movimiento paralímpico internacional por otro. A nivel nacional se trataba de conseguir una estructura equivalente al Comité Olímpico Español. Y en el ámbito internacional, el IPC existía ya desde 1992 y era lógico y necesario que cada país estableciera su estructura nacional similar y que pudiera integrarse en aquél.

Así, el 6 de septiembre de 1995 nace el Comité Paralímpico Español, como el órgano de unión y coordinación de todo el deporte practicado en España por personas con discapacidad y de su representación en el ámbito internacional, en estrecha colaboración con el Consejo Superior de Deportes y las federaciones españolas de deportes de personas con discapacidad.

 

España, potencia paralímpica

Medallistas españolas en Atenas 2004.
Medallistas españolas en Atenas 2004.

En cuanto a los resultados deportivos, el gran salto de calidad que los Juegos de Barcelona 92 supusieron para el movimiento paralímpico internacional también lo fue para el nivel deportivo del Equipo Español, que logró meterse en el selecto grupo de potencias mundiales, con sus 107 medallas y su quinto puesto en el medallero global.

El tirón de Barcelona 92 permitió que España continuara en el top 5 mundial y sobrepasando el centenar de metales en las dos siguientes ediciones de los Juegos, Atlanta 1996 y Sidney 2000. A partir de entonces, la masiva incorporación de nuevos países al panorama internacional paralímpico produjo una caída en los puestos del medallero, situándose en la última edición disputada, la de Río 2016, en undécima posición, con 31 preseas.

El Equipo Paralímpico Español ha participado en 22 ediciones de los Juegos, 13 de Verano y 9 de Invierno. En ellos ha conseguido un total de 694 medallas, 651 de ellas en los Juegos Paralímpicos de Verano y las 43 restantes en deportes de invierno. Cerca de la mitad de todas estas medallas se lograron en un deporte, natación, concretamente 338 metales. Los siguientes deportes con mayor número de medallas paralímpicas españolas son el atletismo, con 195 metales, el ciclismo, con 43, y el esquí alpino, con 39.

 

2005: el año del Plan ADOP

Si la creación del CPE supuso un punto de inflexión en la historia del movimiento paralímpico en España, un nuevo hito se daría con la puesta en marcha del Plan ADO Paralímpico (ADOP). Las larguísimas e históricas reivindicaciones de los deportistas paralímpicos respecto a la necesidad de ser considerados en igualdad de condiciones que sus compañeros olímpicos y poder disfrutar, por lo tanto, de becas y de un programa de preparación deportiva similar al ADO (puesto en marcha con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92) dieron por fin su fruto en 2005.

Firma Plan ADOP 2009
Rodríguez Zapatero preside la firma del Plan ADOP 2009-2012.

Desde entonces, las instituciones públicas y, sobre todo, una veintena de entidades privadas dieron el paso adelante y se decidieron a apostar por los deportistas paralímpicos, convirtiéndose en sus patrocinadores. Gracias a sus aportaciones económicas, los atletas con discapacidad cuentan hoy con las mejores condiciones para afrontar su entrenamiento y su preparación técnica para alcanzar las más altas metas posibles.

 

El camino de la integración

Como se ha visto hasta ahora, la historia del movimiento paralímpico en España sufrió un proceso de ida y vuelta, de la unión a la disgregación, para regresar de nuevo a la unión. A comienzos del siglo XXI se abre un nuevo camino, el de la inclusión de los deportistas paralímpicos en las federaciones de deportes olímpicos.

Asamblea General del Comité Paralím0pico Español.
Asamblea General del Comité Paralím0pico Español. 

A nivel internacional, desde que en 2004 el Comité Paralímpico Internacional decidiera en su Asamblea General de El Cairo apostar por el proceso de integración, las modalidades paralímpicas de deportes tan importantes como el ciclismo, la hípica, el remo, el tenis o el tenis de mesa fueron transfiriendo el gobierno y la gestión de cada deporte a su respectiva federación olímpica internacional, dejando de estar regidas por las federaciones internacionales de deportes de personas con discapacidad. Así, las competiciones, los reglamentos y las normativas empezaron a establecerse desde federaciones como la Unión Ciclista Internacional, la Federación Ecuestre Internacional o la Federación Mundial de Remo.

Este modelo se va trasladando paulatinamente a cada país por mandato de las federaciones internacionales y en España los procesos de integración de la modalidad paralímpica en las respectivas federaciones deportivas ordinarias comenzaron en 2009. El proceso más significativo, por su volumen, complejidad e importancia en el conjunto del deporte paralímpico, fue el vivido por la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC). En dos años se completó dicho proceso de integración y la federación ciclista pasó a gestionar las licencias federativas, las competiciones nacionales, la representación en competiciones internacionales, etcétera. No fue un camino fácil, porque hubo que adaptar estructuras que procedían de tres federaciones distintas (FEDDF, FEDC y FEDPC) e integrarlas en una federación con una gran tradición y un número elevadísimo de licencias en global. Aun así, el proceso tuvo éxito y hoy los ciclistas con discapacidad son una sección más de la RFEC.

Entre 2009 y 2012 se produjeron procesos similares en las federaciones de hípica, tiro con arco, vela, tenis de mesa y tenis, deportes todos ellos que antes estaban incluidos entre las disciplinas de las federaciones polideportivas de personas con discapacidad. Y donde el proceso fue mucho más sencillo fue en aquellas federaciones cuyas disciplinas no existían anteriormente en las entidades de personas con discapacidad, como es el caso del piragüismo, el triatlón, el remo y el taekwondo.